El Pecorino Romano, fabricado en Italia principalmente en las regiones del Lacio, Cerdeña y Toscana, es un queso artesanal con siglos de historia que hoy se produce con la tecnología de vanguardia de FIBOSA. De esta forma, se aseguran la calidad, la seguridad, el rendimiento y la higiene en todo el proceso de fabricación. Así, Fibosa combina la tradición con soluciones técnicas de última generación para la industria láctea.
Se trata de un queso de oveja exportado en todo el mundo, de gran tamaño, sabor intenso y con un largo proceso de maduración del queso que le confiere unas características únicas.
Proceso de fabricación del Pecorino Romano con la tecnología de Fibosa


Cuba de cuajar
En primer lugar, la leche se calienta hasta la temperatura de coagulación y se añade el cuajo. Cuando la cuajada alcanza la consistencia adecuada, se inicia el corte.
La agitación y corte determinan el tamaño del grano y, en consecuencia, el rendimiento, el drenaje y la textura final del queso.
Además, el corte progresivo y homogéneo asegura que no haya roturas excesivas ni pérdidas de nutrientes, un paso clave en el proceso de fabricación del queso.
Drenaje y envío a la dosificadora
A continuación, se extrae parcialmente el suero de la cuajada y la masa se conduce hacia la dosificadora.
Un drenaje controlado del suero asegura que no aparezcan defectos de textura y que la cuajada llegue con el punto de humedad óptimo a los moldes, asegurando así una mayor calidad del producto final.
Lavado de moldes y moldeado
A continuación, los moldes de plástico o de acero inoxidable se lavan en el túnel de lavado de moldes de Fibosa. Después, se trasladan a la dosificadora, que llena cada molde con la cuajada dosificada y preformada.
El lavado automático de moldes asegura la higiene y la reutilización de éstos, mientras que la dosificación uniforme asegura una mejor regularidad de peso y forma, aspectos esenciales en cualquier línea de maquinaria para quesos.
Volteo de moldes
Posteriormente, los moldes se giran con el volteador de moldes de Fibosa. En cada volteo, el queso sigue expulsando suero.
Este volteo uniforme favorece un drenaje simétrico, evita deformaciones y asegura una óptima cocción interna de la masa.



Desmoldeado y colocación del cinturón
Cuando finaliza el ciclo de volteo, la pieza se desmolda y se le coloca un cinturón manualmente para apretar el queso y eliminar las humedades residuales.
El cinturón asegura la consolidación de la forma cilíndrica, la uniformidad de la corteza y la estabilidad de la prenda antes de la fase final.


Maduración
Por último, las piezas se colocan en la sala de maduración de quesos, donde, a lo largo de meses, el Pecorino Romano desarrolla su sabor, aroma y textura característicos.
El control de temperatura, humedad y ventilación asegura una maduración uniforme, evita alteraciones de la corteza y ofrece un producto final de la máxima calidad para el mercado internacional.


Conoce el proceso de fabricación en vídeo
Si quieres ver cómo funciona este proceso de fabricación, Fibosa ha publicado un vídeo que muestra cómo su tecnología asegura la tradición y la calidad del Pecorino Romano. Desde el lavado hasta la maduración, cada fase integra la innovación tecnológica con la autenticidad de los métodos tradicionales, garantizando que el resultado sea fiel a la esencia de uno de los quesos más emblemáticos de Italia.
Mira el vídeo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=TvaCZWrzeQM





